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El amor entre hombres visto desde Japón

¿Relaciones homosexuales hechas anime? ¿Existen? Por supuesto que existen, y Japón es responsable de muchas de estas historias.

Un género de anime/manga muy consumido, dentro y fuera de Japón, es el yaoi, el cual se especializa en mostrar historias románticas entre hombres con base en material ya existente, que pueden ser de imágenes o doujinshi (manga amateur creados por los fans en los que crean situaciones amorosas entre los personajes, aun si en la fuente original nunca hay un indicio de amor), y está dividida en: soft (sin escenas sexuales) o hard (con sexo explícito).

La palabra yaoi proviene de una abreviatura compuesta de “Yamanashi, ochinashi e iminashi”, que significa textualmente “sin clímax, sin resolución, sin sentido”, donde la pareja recibe dos roles: seme (literalmente significa “atacar”, por tanto es el activo), uke (que quiere decir “recibir”, lo que lo convierte en el pasivo), y suke, conformado de seme y uke, cuyo papel puede ser tanto activo como pasivo.

Lo que llama la atención sobre el yaoi es que está dirigido a un público femenino entre 15 a 18 años, y es una rama del género anime/manga llamado shojo, que presenta historias románticas para chicas de entre 12 a 18 años. Así, los términos fujoshi y fundashi se usa para llamar a las chicas y chicos, respectivamente, fans de este género.

Los elementos del yaoi consisten en presentar a los personajes como bishonen (hombres muy hermosos y delicados que poseen varias cualidades, como habilidades deportivas o culturales, inteligencia, amabilidad), siendo bastante estilizados en el dibujo; una historia romántica idealizada y menos pegajosa que las mostradas en el shojo; el factor social; el conflicto interno, de menos por parte del uke; el amor platónico; y, claro, el sexo.

Ahora la gran pregunta es: ¿por qué a las chicas les interesa ver relaciones homosexuales en dibujos? Quizá se sorprenderán de la respuesta, pero, de cualquier forma, es importante mantener una mente abierta al respecto.

En primer lugar, en el yaoi existe un amor en igualdad, el cual es idealizado por la mujer por la falta de comunicación, honestidad, confianza y condiciones tanto del hombre como de la mujer. Como pueden ver en su misma vida diaria, el novio siempre será un poco más abierto en cuanto sentimientos y pensamientos con su amigo que con su novia, incluso ya en etapa de casados. No por nada, los varoniles samuráis del Japón feudal y los sabios griegos de la Época Clásica consideraban que las relaciones entre hombres era un amor perfecto.

La segunda razón se encuentra en la estilización en el uke, si bien es de bishonen, tendrá rasgos faciales más femeninos y será más frágil, creando una identificación de la chica con este personaje, además que los pensamientos de éste son similares a los de las mujeres, tanto en la vida real como en el shojo, que tienen que ver con cuestiones como: “¿Me amará? “¿Esto es amor?”, y demás cursilerías, sólo que en el yaoi no llegan a lo burdo y desesperante como sí lo puede ser en el shojo.

Otro motivo es el diseño bishonen del seme que, a diferencia del uke, es más varonil, pero sin dejar de ser un apuesto caballero; esto se traduce en una fantasía de la mujer respecto a su hombre ideal, ya que la mujer está insatisfecha con los estereotipos de género y que sus opciones para una vida amorosa sean un tanto decepcionantes.

Un curioso elemento es que las fujoshis, al tener una historia donde no hay una protagonista hermosa quien es el objeto de amor de un chico guapo, no se siente “amenazada” psicológicamente por una “rival” de amores, lo cual sí sucede con el shojo, razón por la que, casi siempre, la fan odia a la chica protagonista. Más, en el yaoi, al no haber una presencia femenina como tal, no existe este sentimiento de rivalidad.

Una razón más es el amor visto de una manera pura. ¿A qué me refiero? A que ni el seme ni el uke tienen un largo historial amoroso con hombres, sino que simplemente se enamoraron de esa persona por lo que es, sin importar el género. Incluso, muchos de los personajes habían tenido novias, o estaban casados, pero recibieron un flechazo en su corazón y lo que ocurrió antes de ese disparo ya no importa.

 

El último motivo, seguramente el más llamativo, es el sexo. Éste, aún cuando es censurado, denota sensibilidad y gentileza, que terminan llevando a una carga erótica, favorita de fujoshis y fundashis.

Algunas personas basadas en el pensamiento freudiano podrían decir que a las mujeres les gusta el yaoi porque tienen envidia del aparato reproductor masculino y, que en secreto, quisieron nacer hombres. Sencillamente, sólo les encanta por la manera de mostrar al amor y por las razones ya dadas.

Ahora bien, existen otras variantes de yaoi: el Boys Love, o BL, que se emplea para el material original sobre historias homosexuales; mientras el shonen-ai es un género temático que abarca demostraciones muy sutiles de cariño, que dan a entender que hay un cierto interés amoroso entre los personajes, pero no es lo más relativo en la trama.

Por otro lado, está un género hermano del yaoi, conocido como bara (o “rosa”), que denomina aquellos manga hechos por autores homosexuales para un público homosexual. Aquí no hay nada de dibujo estilizado o fragilidad o idealización, sino que el dibujo es muy tosco, sus personajes son musculosos y velludos y sus historias relacionan la realidad de los hombres homosexuales en Japón, siendo más profundo que el yaoi en este sentido.

Además, suelen enfocarse en escenas sexuales muy violentas, cosa que en el yaoi no ocurre.

Como ven, el que seas seguidor del yaoi no es malo, no importa si eres hombre o mujer; el verlo no te convierte automáticamente en homosexual o transexual. Y, aunque es bien aceptado este género en Japón y en otros países, todavía hay quienes discriminan o tachan de perverso a este tipo de amor, y todo porque el mundo está atascado con un pensamiento católico-cristiano en que condenan lo que no debería de ser así (y eso de acuerdo con un libro en que las serpientes hablan, el infame gana por protección divina y hay actos parricidas e incestuosos).

No obstante, sí es normal para un hombre ver yuri (género de manga/anime que muestra relaciones homosexuales lésbicas) o videos en que dos o más chicas se toquetean. Pero, claro, vivimos en una sociedad tan machista y sexista en que la mujer fue, es y sigue siendo objeto sexual. Digo, si a los hombres no les molesta ver eso, ¿por qué sí les es repulsivo ver a dos hombres juntos?

Si la gente dejara esos pensamientos y se preocupara menos por la portada y más por el poema escrito en ese libro, las cosas cambiarían. Nadie elige de quién enamorarse, en especial, cuando existen muchas maneras de amor, que ninguna puede ser llamada incorrecta o correcta, sencillamente es algo bello cuando ocurre. Y el yaoi es sólo una muestra de ello que nos invita a abrir nuestra mente a amar sin prejuicios.

Para más información visita: www.vongolaparchesyotrasadicciones.blogspot.com

 

Autor original: Nisla Aranda

Fuente original: https://www.mugsnoticias.com.mx/noticias-del-dia/el-amor-entre-hombres-visto-desde-japon/

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